Hace ochenta años, el mundo descubrió el horror de los campos de concentración nazis y los judíos sobrevivientes pudieron volver a casa. Pero su regreso a Francia pasó desapercibido entre la avalancha de miles de prisioneros de la resistencia. Los franceses prefieren celebrar el regreso de los héroes antes que oír hablar del horror que tuvo lugar en los campos.
