El jueves 1 de enero entrará en vigor en Francia la prohibición de la producción y venta de sustancias químicas PFAS, conocidas como “sustancias químicas eternas o permanentes” debido al largo tiempo que tardan en descomponerse. La medida afecta a una amplia gama de cosméticos y prendas de vestir, y también obligará a las autoridades francesas a realizar análisis periódicos del agua potable para detectar todo tipo de PFAS.
