En una cocina parisina, casi la mitad del personal está compuesto por inmigrantes, lo que pone de relieve su papel esencial en el sector de la restauración francesa, que se enfrenta a una escasez de 336.000 trabajadores. Baba, un migrante senegalés, ha compartido sus dificultades, entre ellas ocho años de espera para obtener documentos legales, la falta de hogar y el acoso policial.
