El alto el fuego del 10 de octubre entre Israel y Hamás puso fin a la guerra abierta, pero no a la violencia en la Franja de Gaza. Al menos siete grupos y clanes armados desafían ahora la autoridad de Hamás, mientras persisten los tiroteos y las ejecuciones públicas en el enclave. Algunos grupos incluso son sospechosos de tener vínculos con Israel.
