La Unión Europea acordó eliminar de forma gradual de las importaciones de gas ruso para finales de 2027 como parte de los esfuerzos del bloque para poner fin a la dependencia de la energía rusa, que ha durado una década y ha sido un factor clave en la financiación de la invasión de Moscú a Ucrania, ordenada por Vladimir Putin hace casi cuatro años.
