Human Rights Watch denunció que la expulsión forzada de 32.000 palestinos de tres campos de refugiados de Cisjordania durante la ‘Operación Muro de Hierro’ a comienzos de 2025 constituye crímenes de guerra y de lesa humanidad, y pidió medidas urgentes para responsabilizar a las autoridades israelíes, después de que a los desplazados se les impidiera regresar y cientos de viviendas fueran demolidas.
