Entre el 20 de noviembre de 1945 y el 31 de agosto de 1946, con la herida abierta de los primeros meses de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, el Tribunal Militar Internacional de Núremberg acusó a 24 altos dirigentes militares, políticos e industriales del Tercer Reich como culpables de cuatro cargos, entre ellos, crímenes de guerra y contra la humanidad con la condena de pena de muerte. Dentro de las pruebas presentadas, los crímenes cometidos en Auschwitz II–Birkenau fueron fundamentales para demostrar la escala y el carácter sistemático del Holocausto.
