En abril de 1992, Bosnia y Herzegovina declaró su independencia, separándose de Yugoslavia, entonces dominada por los serbios. En respuesta, los serbios de Bosnia asediaron la ciudad de Sarajevo, dando inicio al que sería el sitio más largo de la historia moderna. Según denuncias y testimonios, occidentales adinerados pagaron para “cazar” civiles durante el asedio de Sarajevo. Aficionados a las armas y militantes de extrema derecha se reunían en la ciudad italiana de Trieste, fronteriza con la antigua Yugoslavia, para participar en estos llamados “safaris humanos”.
