El presidente de facto de Siria, Ahmed al-Sharaa, abrió el primer juicio contra personas acusadas de cometer actos de violencia contra la minoría alauita durante los disturbios del mes de marzo. Esta iniciativa forma parte de sus esfuerzos por instaurar justicia y un marco jurídico en las zonas que controla, abordando la corrupción y las violaciones de derechos humanos. El proceso tiene lugar en un contexto de tensiones persistentes, pues las regiones costeras se han visto afectadas por enfrentamientos entre milicias alauitas y grupos armados suníes.
