

La inversión vuela, el consumo respira y el crédito se recalienta. Pero debajo del boom, el déficit externo asoma como amenaza silenciosa. ¿Hasta cuándo podrá sostenerse la recuperación?


La inversión vuela, el consumo respira y el crédito se recalienta. Pero debajo del boom, el déficit externo asoma como amenaza silenciosa. ¿Hasta cuándo podrá sostenerse la recuperación?
