
Tras el devastador paso del ciclón Chido por Mayotte, un restaurante reabrió sus puertas, pero no para atender a comensales, sino para prestar sus instalaciones para carga de dispositivos móviles, comida, agua y refugio a los afectados por la catástrofe natural. La solidaridad de los lugareños es un alivio temporal mientras llega la ayuda prometida por el Gobierno francés.
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