
Tres cascos azules de la ONU murieron esta semana en el sur del Líbano en dos hechos por separado, lo que convierte la guerra en curso entre Israel y Hezbolá en uno de los capítulos más sangrientos para la misión de mantenimiento de la paz, cuyo mandato caduca este año. En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, este martes 31 de marzo, Israel responsabilizó a Hezbolá de los ataques, aunque sin presentar pruebas, mientras que el grupo chiita respaldado por Irán guarda silencio sobre el caso. A continuación, las claves de la investigación en curso.
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