
La crisis demográfica de Japón ya se refleja también en sus cárceles. En los últimos 20 años, el número de ancianos en prisión en Japón se ha disparado, revelando una realidad cada vez más preocupante: miles de mayores viven en la pobreza y sin redes de apoyo. Ante la falta de ingresos y cuidados, algunos optan por cometer pequeños delitos de forma deliberada para ser encarcelados. En las cárceles de Japón encuentran lo que fuera no tienen: comida asegurada, atención médica y un techo, en una sociedad que envejece rápidamente y deja a muchos atrás.
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