
Varias decisiones de Donald Trump en política exterior han favorecido a China. Pero, la guerra en Medio Oriente no. El Gobierno de Xi Jinping necesita que el orden mundial se mantenga. Más allá del petróleo, el cierre del estrecho de Ormuz impide la circulación de otros elementos (helio o azufre), que alteran toda una cadena de suministro vital para el gigante asiático. Por ello, apuesta por Pakistán como mediador, también como un movimiento estratégico en la región.
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