

El economista sostiene que el inmenso poder adquirido por los bancos centrales en las últimas décadas es un síntoma de crisis democrática, más que un mero fenómeno económico.


El economista sostiene que el inmenso poder adquirido por los bancos centrales en las últimas décadas es un síntoma de crisis democrática, más que un mero fenómeno económico.
