
Las tensiones han aumentado en el distrito fronterizo de Uri en Jammu y Cachemira después de que los bombardeos de artillería procedentes de Pakistán destruyeran casas y negocios en la aldea de Lagama. Más de 20 casas resultaron dañadas, sumiendo a los residentes, incluidos niños y ancianos, en el miedo y obligando a muchos a huir. Escenas de destrucción, familias desplazadas y patrullas militares subrayan la fragilidad de la situación, mientras ambos países se acusan mutuamente de violar los acuerdos de alto el fuego.
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