
Detrás de la marraqueta o “pan de batalla”, un pan boliviano común en las mesas de la ciudadanía, se esconde una historia que hoy refleja cómo la crisis económica está transformando la cotidianidad y las tradiciones. El precio de la marraqueta, tradicionalmente congelado por decreto, se mantenía estable gracias a la subvención estatal de la harina: el valor oficial de 0,50 bolivianos se renovaba cada año como símbolo de estabilidad económica. Nuestra enviada especial, Ángela Gómez, nos amplió la información.
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