
La multiplicación de los ejercicios militares iranies en el Golfo Pérsico y el despliegue naval estadounidense en la región contrastan con los diálogos entre ambos países para encontrar una salida diplomática a la crisis. Si bien Teherán destaca avances en las últimas rondas, las negociaciones sobre el programa nuclear siguen con rumbo incierto. A la vez que su país está reforzando su capacidad de defensa, el presidente iraní Masoud Pezeshkian reiteró el sábado que «no cederá» ante la presión de la comunidad internacional.
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