
Un año después de las intensas riadas que dejaron 237 víctimas en Valencia, se celebró un funeral de Estado al que asistieron 800 personas, entre ellas 600 familiares de los fallecidos. El acto, de carácter laico y sin intervención política, contó con la presencia de los alcaldes de los municipios afectados. Pese a que los familiares habían solicitado su ausencia, el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, acudió al evento, generando controversia.
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