
En octubre de 2024, las inundaciones en Valencia dejaron 237 muertos y una nación conmocionada. La tragedia provocó indignación pública: el rey Felipe VI fue recibido con reproches y barro por parte de los sobrevivientes. Casi un año después, durante los funerales nacionales, el dolor persiste mientras el Gobierno y las autoridades regionales enfrentan duras críticas por su lenta respuesta y la falta de alertas que, según las familias, habrían evitado la catástrofe.
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