
Después del operativo policial del martes, según las autoridades dirigido contra el Comando Vermelho en dos favelas de Rio de Janeiro, habitantes de los barrios afectados y familiares de las víctimas piden cuentas a las autoridades locales, que defienden su accionar. La magnitud del balance de la operación desata fuertes críticas por parte de las organizaciones de defensa de los derechos humanos, mientras que la posición del Gobierno de Luiz Inácio Lula frente a lo sucedido parece ambigua.
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