
El 27 de octubre, el jefe del Ejército sudanés confirmó su retirada de Al-Fasher, donde tenían su último bastión en la provincia de Darfur, luego de 18 meses de un asedio brutal, y ahora activistas y organizaciones no gubernamentales advierten sobre ataques de venganza étnica como los que ya se han visto en otras ciudades tomadas por los paramilitares.
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