
La violencia en Al-Fashir, Darfur, se intensificó cuando las Fuerzas de Apoyo Rápido tomaron el último bastión militar de la región, desatando temores de represalias étnicas. Testigos denunciaron ataques contra civiles y un asalto a una maternidad saudí que dejó más de 460 muertos, incluidos pacientes y personal médico. El líder paramilitar Mdeti Dagalo prometió una investigación, mientras la ONU condenó los hechos y pidió proteger a la población y al personal sanitario.
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