En una reunión sin precedentes, el presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa, fue recibido en la Casa Blanca por Donald Trump. El gesto marca un giro histórico: Washington suspendió por 180 días las sanciones de la denominada ley César y evalúa establecer una base militar cerca de Damasco. A cambio, Siria se comprometió a reforzar la lucha antiterrorista y a abrir sus puertas a la inversión extranjera, un paso que redefine el tablero político en Medio Oriente.
