El 26 de octubre, las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar, celebraron la captura de Al-Fashir, el último bastión que resistía su control en Darfur. Los supervivientes relataron masacres, violencia étnica, secuestros y otras atrocidades cometidas por las fuerzas de seguridad sudanesas durante su huida.
