Al menos 27 reclusos fueron hallados muertos por asfixia (ahorcamiento) el domingo 9 de noviembre en una cárcel del suroeste de Ecuador. Horas antes, otros cuatro presos murieron y decenas quedaron heridos en un motín armado en el mismo penal. El Gobierno apuntó este lunes que la masacre está relacionada con el traslado de «delincuentes peligrosos» a una cárcel de máxima seguridad.
