Un potente tornado con vientos de hasta 250 km/h arrasó Río Bonito do Iguaçu, en el sur de Brasil. La ciudad quedó devastada, con escenas descritas como “de guerra”. Voluntarios, bomberos y policías continúan las labores de rescate, mientras el Gobierno de Lula da Silva envió ministros y expertos en desastres. El Instituto Nacional de Meteorología mantiene alerta por tormentas en Paraná, Santa Catarina y Río Grande del sur.
