Hace dos años, cuando los Rangers superaron a Arizona, la Serie Mundial vivió un mínimo de audiencia histórico, con un promedio apenas por encima de los nueve millones de telespectadores. El sábado 1 de noviembre, en el séptimo juego en el que los Dodgers consiguieron su segundo anillo consecutivo en las Grandes Ligas, las cifras se dispararon a niveles récord. ¿Cómo ha recuperado el béisbol el favor de la afición? ¿Pesan más los méritos propios o la crisis de su competencia, la NBA?
