En vísperas de la COP30 en Brasil, la Unión Europea anunció su nuevo objetivo climático: reducir en un 90% las emisiones de CO2 para el año 2040 respecto a los niveles de 1990. El acuerdo, considerado uno de los más ambiciosos del bloque, incluye sin embargo amplias flexibilidades que podrían poner a prueba su implementación real.
