Mientras Belém se convierte en la capital mundial del debate climático, miles de habitantes de sus favelas siguen sin acceso a servicios básicos como saneamiento, agua potable y recolección de residuos. En barrios como Vila da Barca, los avances recientes llegan tarde y de manera desigual, dejando al descubierto la brecha entre la infraestructura de alto perfil destinada a la cumbre y las necesidades históricas de las comunidades más vulnerables. Informe de Valeria Saccone.
