El carimbó, expresión amazónica que fusiona ritmos indígenas y africanos, fue criminalizado en 1980 por considerarse desorden público en Belém, Brasil. Su tambor, el curimbó, es símbolo de resistencia cultural. Tras años de represión, el carimbó resurge con fuerza en la ciudad que hoy acoge la COP30 y fue declarado patrimonio cultural de Brasil en 2014.
