
El operativo policial más mortífero en la historia de Río de Janeiro dejó más de medio centenar de muertos tras intensos enfrentamientos en las favelas del Complejo de Alemão y La Peña. La acción, dirigida contra la banda criminal y narcotraficante Comando Rojo, incluyó tiroteos prolongados y el uso de drones cargados con explosivos por parte de los pandilleros. Periodistas con chalecos antibalas quedaron atrapados en el fuego cruzado, mientras negocios e instituciones cerraban por seguridad. Por otro lado, la Human Rights Watch, en Brasil, calificó el operativo como una “enorme tragedia” y “un desastre”, cuestionando su eficacia en la lucha contra la criminalidad.




