Los trabajadores federales despedidos o suspendidos en Estados Unidos se quedaron sin sueldo mientras el Gobierno sigue cerrado. Muchos de ellos, que esperaban su salario, se ven obligados a asistir a bancos de comida. A partir del 1 de noviembre, decenas de millones de estadounidenses que dependen de la ayuda alimentaria del Programa Asistencial de Nutrición Suplementaria (SNAP) no recibirán las prestaciones que se renuevan mensualmente, a menos que el Congreso llegue a un acuerdo para reabrir el Gobierno.
