Con 1.450 millones de habitantes, India alcanza una cifra inédita, pero varios estados del sur registran tasas de fertilidad en descenso. Este fenómeno podría reducir la futura fuerza laboral, sobrecargar los servicios sociales y de salud y debilitar la influencia política del país, ya que la representación parlamentaria y la financiación federal dependen del tamaño de la población.
