En Sudáfrica, algunas localidades del Cabo Occidental están totalmente controladas por la Iglesia protestante morava. Los residentes pagan una cuota a la iglesia, que a cambio se encarga del mantenimiento de la infraestructura de la localidad. Sin embargo, algunos lugareños afirman que la iglesia no utiliza el dinero recaudado para reinvertirlo en la localidad.
