La victoria de Rodrigo Paz en Bolivia marca el fin de dos décadas de gobiernos de izquierda y abre una nueva etapa para un país enfrentado a una fuerte crisis económica. Parte de la comunidad internacional, en particular Estados Unidos y países latinoamericanos alineados con la Administración Trump, celebraron el cambio y ofrecieron respaldo, mientras Paz promete una administración orientada a estabilizar la economía.
