El triunfo de Rodrigo Paz en la segunda vuelta presidencial marca un punto de quiebre en la política boliviana: tras casi veinte años de hegemonía del MAS, el país apuesta por un cambio de rumbo en medio de una compleja crisis económica. Entre el entusiasmo de quienes ven en él una oportunidad de renovación y las dudas de sectores que temen un giro liberal abrupto, Bolivia inicia una nueva etapa cargada de expectativas y desafíos.
