Rodrigo Paz tendrá el desafío de gobernar un país marcado por la división. Y es que Bolivia no está partida en mitades como el electorado que acudió a las urnas este 19 de octubre, sino en fragmentos mucho más pequeños que incluyen a los seguidores del Movimiento al Socialismo, a los progresistas descontentos con la deriva de este partido, a los factores indígenas y a las autonomías regionales. El próximo 8 de noviembre será la toma de posesión de Paz.
