
La imposibilidad de optar por un trasplante de órgano a partir de un donante fallecido en Venezuela ha obligado a pacientes renales a tener que emigrar para conseguir un riñón. Desde hace más de ocho años el Estado suspendió este tipo de operaciones y aunque en su momento se dijo que sería temporal, nunca más se reanudó. Esta decisión ha privado a miles de pacientes de tener una segunda oportunidad para vivir. Informe especial de Daniella Zambrano.



