El Parlamento griego aprobó la reforma laboral, impulsada por el Gobierno conservador, que permite la extensión de la jornada laboral a 13 horas al día. El Gobierno asegura que la cláusula no implica la superación del límite de 40 horas laborales semanales, pero la izquierda denuncia un ataque a los derechos laborales actuales.
