Las imágenes de cadáveres tendidos, personas mutiladas, viviendas y edificios reducidos a ruinas (incluyendo hospitales, instituciones educativas o lugares de culto), desplazamiento forzado de casi toda la población y hambruna inducida por el bloqueo israelí son accesibles para todos. Sin embargo, 24 meses después, resulta casi imposible asimilar la dimensión real de la tragedia para la población palestina del enclave.
