Cinco días después de inmovilizar un buque petrolero cerca de sus costas, las autoridades francesas abrieron una investigación contra el capitán y la tripulación. El origen del barco sigue siendo incierto, y se sospecha que forma parte de la llamada “flota fantasma” rusa, presuntamente dedicada al contrabando de petróleo. Por su parte, Vladimir Putin niega el vínculo entre Rusia y estas embarcaciones.
