El tifón Ragasa avanza con vientos de hasta 230 km/h hacia Hong Kong y el sur de China, tras dejar un rastro de destrucción y al menos un muerto en Filipinas. Autoridades en Shenzhen evacuaron a 400.000 personas y decenas de ciudades suspendieron clases y actividades, mientras Hong Kong se prepara para su mayor amenaza desde los supertifones Hato (2017) y Mangkhut (2018).
