Desde una estación de autobuses en Lille hasta un colegio de París, los franceses convocaron 250 protestas en todo el país en contra del Gobierno de Emmanuel Macron y de la austeridad que promueve. Mientras el nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, intenta negociar un Gobierno que no sea derrocado por la Asamblea cuando presente los presupuestos, el Ministerio del Interior desplegó 80.000 agentes, 24 vehículos blindados y 10 cañones de agua, en un dispositivo que no se veía desde el movimiento de los «chalecos amarillos».
