La Fiscalía de Utah acusó formalmente a Tyler James Robinson por el asesinato agravado del activista de extrema derecha Charlie Kirk, junto con otros cargos como obstrucción a la justicia, soborno de testigos y la comisión de un delito violento en presencia de un menor. Durante la audiencia, el fiscal del condado, Jeff Gray, anunció su intención de solicitar la pena de muerte, subrayando que esta decisión se basaba únicamente en pruebas. Robinson habría admitido haber atacado a Kirk por frustración ante el odio que percibía, declarando que su objetivo era no dejar ninguna evidencia.
