Nepal afronta una grave crisis política e institucional detonada por una prohibición de redes sociales que condujo a jornadas de manifestaciones violentas. Tras la dimisión del primer ministro, K.P. Sharma Oli, el Ejército terminó asumiendo el control de la seguridad y liderando la negociación con el movimiento juvenil acéfalo que impulsó las protestas.
