En La Pequeña Habana crece la preocupación entre los cubanos exiliados ante el endurecimiento de las políticas migratorias. Aunque desde 1966 se benefician de una ley que les facilita la residencia permanente, muchos temen perder el privilegio. Las detenciones se han multiplicado bajo la presidencia de Donald Trump, incluso entre quienes intentan regularizar su situación.
