Belém, capital del estado brasileño de Pará, se prepara para acoger dentro de dos meses la COP30, la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. La ciudad, puerta de entrada a la Amazonía, espera más de 50.000 visitantes para el evento, pero se enfrenta a problemas de escasez de alojamiento y al aumento vertiginoso de los precios, con algunos hoteles que cobran hasta 1.200 dólares por noche.
