Un colectivo de activistas intenta librar a miles de migrantes de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) mediante una suerte de «control y vigilancia» a los vehículos en los que se transportan los agentes para realizar operativos. El método consiste en seguirlos desde varios autos y alertan a las personas sobre su ubicación.
