Un día después del terremoto en Afganistán, una fila de ambulancias transita la carretera montañosa intentando llegar a las aldeas de Kunar, mientras helicópteros llevan suministros de ayuda y trasladan heridos a hospitales. La cifra de fallecidos alcanza los 1.400 y la ONU estima que siga aumentando, pues cientos de miles de personas se vieron afectadas.
